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Sección: el arte del Trazado y la Piedra  Cúbica

La Puerta de los Hombres para la Era de Acuario

En el Camino de Santiago  

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LA  PUERTA  DEL  VALLE  DEL  ASPE

A la llegada del valle del Aspe, a proximidad de Nuestra Señora de Sarrance, hija de la Diosa Madre euscara, la Puerta del Aspe de Pedro TRAMULLAS alza un mensaje de piedra que es una Memoria y una Anunciación.

Es una Memoria porque nos lleva a las fuentes de la cultura y de la civilización. Nos expone los símbolos capitales de una ciencia sagrada que fue una de las más altas esferas de la inteligencia humana. La teo-cosmología de la Madre Divina, Virgen, Madre e Inmaculada, Creadora y Creación, desarrollándose con toda la fuerza evocadora de signos muy sencillos, algunos aerogramas esenciales, el triangulo, el circulo, el pilar, reveladores de los dos elementos de la pareja primordial. La extrema sobriedad de la imagen, admirablemente significante, alcanza la plenitud de los sentidos.

En la cara sur vemos el acto trinitario de la Creación: la unidad primordial andrógena desdoblándose en sus dos principios generadores, femenino y masculino. En la cara norte vemos los dos triángulos encuadrando el círculo del Cosmos.

La unión mística del femenino y del masculino engendra la luz original. La Madre divina se encarna en la Naturaleza que consagra y que, siéndole consubstancial, se transforma en el Medio Divino, lugar de su inmanencia. Ella es el Espíritu y la Carne, la Esencia y la Sustancia. Ella es el vínculo orgánico y materno entre la fuerza creadora y la creación, entre el Uno y el Múltiple.

Allí está, magistralmente concentrada, toda la ciencia de los Atlantes, de Egipto, de la India y de Transcaucasia, difundida por los Vascos orientales que eran los Sumerios y los Fenicios, hasta Heracleo de Efeso, Lao Tseu, Confucio.

Allí está la información de la raza de Cro-Magnon, iniciadora de la gran unión entre Oriente y Occidente al rededor de un modelo espiritual apto a reconciliar todas las razas con el mismo origen.

La nueva física, impregnada de misticismo, se arrodilla delante de este Espejo del Mundo. Ella percibe el movimiento cíclico, principio de la bipolaridad cósmica que gobierna sobre toda existencia, desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande. Descubre la teoría quántica y la teoría de la relatividad exprimidas miles de años antes que Einstein. Reencuentra la espiritualidad de la materia y la fantástica inteligencia del electrón, Espíritu y Consciencia universales. Capta la unidad de la Naturaleza y la interdependencia de todas las existencias. Aquí la física actual se confunde con la ciencia prehistórica en el corazón del Medio Divino.

Este mensaje en piedra es una Anunciación. Frente a las sociedades en descomposición, sordas ante la advertencia del Árbol de la Ciencia, proclama la necesidad de una cultura integral, es decir de un humanismo de comunión que enlaza al Orden del Mundo el gesto de la humanidad entera.

Pedro TRAMULLAS es un personaje del Génesis, un artista cósmico. Su puerta tiene la envergadura de las creaciones megalíticas. Su geometría simbólica, las proporciones de sus líneas y de sus volúmenes, su sistema modular integran maravillosamente la parte en el Todo. Restituye el Medio Divino en su luz primordial. Es una antología de los más grandes momentos del pensamiento. Estamos ante la presencia de un arte superior, dotado de una virginidad espiritual que no ha tocado la degeneración de nuestras sociedades infectadas por una atrofia cerebral, un arte que mantiene con la piedra viva una relación intima y hierática.

Este monumento nos representa la teo-cosmología de naturaleza feminista que reinó veinticinco mil años < tanto la humanidad necesita de la Madre > que es la religión absoluta, la que por encima de los dogmas y las iglesias, nos une al sobrenatural. La Puerta del Aspe, evento mayor, es una obra única porque su escala de visión desarrolla la perspectiva del Alfa y el Omega.

Robert DEZELUS, HISTORIADOR